¿Cómo afrontar el verano durante la recuperación de una adicción?

El verano suele asociarse con vacaciones, viajes, reuniones con amigos, fiestas y cambios en las rutinas habituales. Afrontar el verano durante la recuperación de una adicción puede plantear algunos retos, especialmente cuando aumentan las situaciones sociales o cambia la rutina habitual.

Sin embargo, para alguien que se encuentra en recuperación de una adicción, el verano también puede plantear situaciones que dificulten mantener la abstinencia.

Pasar más tiempo fuera de casa, acudir a celebraciones donde hay alcohol, reencontrarse con personas relacionadas con el consumo o disponer de más tiempo libre puede generar situaciones de riesgo que no aparecen con la misma frecuencia durante el resto del año.

Esto no significa que una persona en recuperación tenga que renunciar a sus vacaciones o aislarse de su entorno.

Significa que es importante anticiparse a determinadas situaciones y preparar estrategias para afrontarlas.

Para muchas personas, afrontar el verano durante la recuperación de una adicción implica aprender a gestionar situaciones diferentes a las habituales.

Disfrutar del verano durante la recuperación es posible. Pero hacerlo de forma segura requiere, en muchos casos, mantener las herramientas aprendidas durante el tratamiento y adaptar algunas rutinas.

¿Por qué el verano puede ser diferente durante la recuperación?

Cuando una persona está en tratamiento, buena parte de su día a día suele estar estructurada.

Existen horarios, responsabilidades, sesiones de terapia y determinadas rutinas que ayudan a mantener la estabilidad.

Durante las vacaciones, muchas de esas estructuras cambian.

Se duerme y se come a diferentes horas, aumentan las actividades sociales y puede aparecer más tiempo libre. Además, el alcohol y otras sustancias pueden estar más presentes en determinados contextos de ocio.

Una terraza, una fiesta, un viaje o una reunión familiar pueden convertirse en situaciones especialmente complicadas para alguien que todavía está consolidando su recuperación.

No significa que esas situaciones provoquen necesariamente una recaída.

Significa que conviene identificarlas previamente para saber cómo actuar.

El cambio de rutina también puede afectar a la recuperación

Las rutinas tienen un papel importante durante el proceso de recuperación.

No se trata de llenar cada hora del día, sino de mantener determinadas actividades que aportan estabilidad: dormir adecuadamente, acudir a terapia, realizar actividad física, mantener contacto con personas de confianza y disponer de actividades saludables.

Cuando llega el verano, algunas de estas rutinas pueden desaparecer de forma repentina.

Una persona puede pasar de tener una semana estructurada a encontrarse con varios días sin obligaciones concretas.

Ese exceso de tiempo libre puede favorecer el aburrimiento, el aislamiento o la vuelta a determinados hábitos relacionados con el consumo.

Por eso, mantener una estructura básica durante las vacaciones puede ser una herramienta de prevención.

No es necesario seguir exactamente el mismo horario del resto del año. Pero sí conviene conservar algunos puntos de referencia.

¿Qué situaciones pueden aumentar el riesgo de recaída en verano?

Cada persona tiene sus propios desencadenantes y no todas las situaciones representan el mismo riesgo.

Sin embargo, durante el verano pueden aparecer algunas circunstancias que conviene valorar.

Entre ellas:

  • Fiestas o celebraciones donde el alcohol está muy presente.
  • Reencuentros con personas con las que se consumía anteriormente.
  • Viajes a lugares asociados a etapas de consumo.
  • Mayor disponibilidad de tiempo libre.
  • Problemas familiares durante periodos de convivencia prolongada.
  • Falta de sueño o cambios importantes en los horarios.
  • Situaciones de estrés relacionadas con viajes, desplazamientos o cambios de planes.
  • Pensamientos como «por una vez no pasa nada» o «ya estoy recuperado».
  • Situaciones de estrés o ansiedad relacionadas con viajes, desplazamientos o cambios de planes.

Identificar estas situaciones antes de que ocurran permite tomar decisiones con mayor calma.

La prevención no consiste en esperar a encontrarse en una situación de riesgo para decidir qué hacer. Consiste en pensar previamente cómo se quiere responder.

¿Es necesario evitar todas las celebraciones?

No necesariamente.

Durante la recuperación, el objetivo no tiene por qué ser alejarse de cualquier situación social.

De hecho, recuperar progresivamente el ocio y las relaciones puede formar parte del proceso de construir una vida diferente.

Lo importante es valorar qué situaciones son adecuadas para cada momento de la recuperación.

Una persona que lleva poco tiempo sin consumir puede necesitar evitar determinados ambientes, mientras que otra que lleva más tiempo en tratamiento puede encontrarse preparada para afrontar algunas situaciones sociales con las herramientas necesarias.

No existe una única respuesta válida para todos.

Lo que sí puede ser contraproducente es exponerse deliberadamente a situaciones de alto riesgo para demostrar que «ya se está bien».

La recuperación no es una prueba de resistencia.

Cómo prepararse antes de un viaje

Viajar durante la recuperación puede ser una experiencia positiva, pero conviene planificar algunos aspectos antes de salir.

Una de las primeras cuestiones es pensar qué situaciones podrían resultar complicadas durante el viaje.

Por ejemplo, si el destino está relacionado con antiguos episodios de consumo, si se va a viajar con personas que consumen habitualmente o si el viaje incluye muchas fiestas y situaciones donde existe una elevada disponibilidad de alcohol u otras sustancias.

También puede ser útil mantener el contacto con los profesionales que acompañan el proceso terapéutico y tener claro a quién recurrir si aparece una dificultad.

Preparar alternativas también ayuda.

Si una determinada actividad supone un riesgo, contar con otro plan puede evitar decisiones impulsivas en un momento de vulnerabilidad.

¿Qué papel tiene la familia durante las vacaciones?

Las vacaciones también pueden ser complicadas para la familia.

Cuando existe un historial de adicción, es habitual que aparezca miedo a que la persona vuelva a consumir.

Ese miedo puede llevar a intentar controlar constantemente lo que hace, con quién está o cuánto tiempo permanece fuera.

Sin embargo, controlar cada movimiento no garantiza la recuperación.

La familia puede ayudar de otra manera: favoreciendo un entorno estable, respetando los límites establecidos durante el tratamiento y prestando atención a posibles señales de alarma sin convertir las vacaciones en una vigilancia permanente.

También es importante hablar previamente sobre determinadas situaciones.

Si todos saben qué hacer ante un problema, será más fácil reaccionar sin improvisar.

Qué hacer si aparece una situación de riesgo

A veces, a pesar de la planificación, una persona puede encontrarse en una situación que no había previsto.

En ese momento, lo importante es no interpretar la dificultad como un fracaso.

Puede ser necesario alejarse del lugar, contactar con una persona de confianza, utilizar las estrategias trabajadas en terapia o pedir ayuda profesional.

Salir de una situación de riesgo no significa que la recuperación esté fallando.

Al contrario.

Reconocer que una determinada circunstancia puede resultar difícil y actuar antes de que el problema avance es una señal de conciencia y responsabilidad.

Tener un plan puede facilitar afrontar el verano durante la recuperación de una adicción sin renunciar a las actividades que forman parte de una vida saludable.

Mantener el tratamiento también durante el verano

Las vacaciones no deberían significar necesariamente abandonar el proceso terapéutico.

Si una persona está realizando tratamiento, es importante planificar con antelación cómo mantener el seguimiento durante este periodo.

En algunos casos será necesario adaptar horarios. En otros, mantener determinadas sesiones o establecer pautas concretas para las semanas de vacaciones.

La recuperación no se detiene porque llegue el verano.

Precisamente cuando cambian las rutinas es cuando puede ser especialmente importante conservar aquellas herramientas que han ayudado a mantener la abstinencia.

Disfrutar del verano también forma parte de recuperar una vida diferente

Una de las partes importantes de la recuperación consiste en descubrir que es posible disfrutar, relacionarse y descansar sin que el consumo tenga que ocupar un lugar central.

El verano puede ser una oportunidad para recuperar actividades que habían quedado atrás, pasar tiempo con personas importantes, practicar deporte, viajar, conocer lugares nuevos o simplemente aprender a disfrutar del tiempo libre de otra manera.

No se trata de construir unas vacaciones perfectas.

Se trata de seguir tomando decisiones que estén alineadas con la recuperación.

En Instituto Galeno sabemos que afrontar el verano durante la recuperación de una adicción puede plantear retos diferentes para cada persona.

Porque recuperarse no significa vivir evitando cualquier dificultad.

Significa aprender a enfrentarse a ellas de una manera diferente y construir, poco a poco, una vida en la que el consumo deje de ocupar el centro.

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