¿Qué es el craving y cómo se trabaja en terapia?

Una de las ideas más extendidas sobre las adicciones es pensar que, cuando una persona deja de consumir durante unos días o unas semanas, lo más difícil ya ha pasado.

Sin embargo, muchas personas descubren que el verdadero reto no siempre es la desintoxicación física, sino aprender a convivir con un impulso muy intenso de volver a consumir. Ese impulso tiene un nombre: craving.

El craving no significa que el tratamiento no esté funcionando ni que la persona haya fracasado. Tampoco implica necesariamente que vaya a producirse una recaída. Es una respuesta frecuente durante el proceso de recuperación y aprender a identificarla y manejarla forma parte del tratamiento.

Comprender qué es el craving, por qué aparece y cómo se trabaja en terapia ayuda a afrontar la recuperación con expectativas más realistas y con más herramientas para mantener la abstinencia.

¿Qué es exactamente el craving?

El craving es un deseo intenso, persistente y, en ocasiones, muy difícil de controlar de volver a consumir una sustancia o realizar una conducta adictiva.

No se trata simplemente de «tener ganas». Es una sensación que puede aparecer de forma repentina y generar una gran incomodidad física y emocional.

Algunas personas lo describen como una necesidad urgente de consumir. Otras hablan de pensamientos que no consiguen apartar de la cabeza o de la sensación de que solo volverán a sentirse tranquilas si consumen.

La intensidad varía de una persona a otra, pero en todos los casos supone uno de los mayores desafíos durante la recuperación.

¿Por qué aparece aunque la persona quiera dejar de consumir?

Muchas personas se sienten frustradas cuando, después de tomar la decisión de dejar una sustancia, siguen apareciendo deseos de consumir.

La explicación está en cómo funciona el cerebro.

Con el paso del tiempo, el consumo crea asociaciones entre la sustancia y determinadas situaciones, emociones, lugares o personas. El cerebro aprende que consumir produce un alivio inmediato, aunque sea temporal.

Por eso, incluso después de un periodo de abstinencia, determinadas circunstancias pueden activar automáticamente ese recuerdo y despertar el craving.

No significa que la persona quiera volver a la vida que llevaba antes.

Significa que el cerebro necesita tiempo para desaprender esos patrones.

¿Cuándo suele aparecer?

El craving puede surgir en cualquier momento, pero existen situaciones que aumentan la probabilidad de que aparezca.

Entre las más frecuentes están:

  • Pasar por lugares relacionados con el consumo.
  • Encontrarse con personas con las que antes consumía.
  • Vivir situaciones de estrés o ansiedad.
  • Experimentar emociones intensas, tanto desagradables como agradables.
  • Sentirse solo o aburrido.
  • Celebraciones donde hay alcohol u otras sustancias.
  • Fechas o momentos que la persona relaciona con el consumo.

En ocasiones basta un olor, una canción, una conversación o incluso un pensamiento para que aparezca ese impulso.

Por eso, durante el tratamiento se trabaja también en identificar los desencadenantes personales de cada paciente.

¿Cuánto dura el craving?

No existe una respuesta única.

Depende de la sustancia, del tiempo de consumo, de las características de cada persona y del momento del tratamiento en el que se encuentre.

Lo importante es saber que el craving no permanece siempre con la misma intensidad.

Aunque en ese momento pueda parecer interminable, normalmente aparece como una ola: aumenta durante unos minutos, alcanza un punto máximo y, poco a poco, disminuye.

Comprender esto ayuda a no actuar de forma impulsiva.

Muchas personas descubren que, si consiguen no consumir durante ese periodo, el impulso termina reduciéndose por sí solo.

Tener craving no significa que vaya a haber una recaída

Este es uno de los errores más frecuentes.

Algunas personas interpretan la aparición del deseo de consumir como una señal de que todo el esfuerzo realizado no ha servido para nada.

En realidad, ocurre justo lo contrario.

El craving forma parte del proceso de recuperación y aprender a gestionarlo es uno de los objetivos del tratamiento.

La diferencia no está en que aparezca o no aparezca ese deseo.

La diferencia está en cómo responde la persona cuando aparece.

¿Cómo se trabaja el craving en terapia?

No existe una única técnica válida para todas las personas.

El tratamiento se adapta a cada caso, pero suele combinar diferentes estrategias que permiten reducir la intensidad del deseo y evitar que termine convirtiéndose en una recaída.

Identificar los desencadenantes.

Uno de los primeros pasos consiste en reconocer qué situaciones aumentan el riesgo.

No todas las personas consumen por los mismos motivos.

Algunas lo hacen cuando sienten ansiedad.

Otras cuando aparecen conflictos familiares.

Otras cuando experimentan soledad o frustración.

Conocer esos desencadenantes permite anticiparse y preparar respuestas diferentes.

Aprender a tolerar el malestar

Una parte importante del tratamiento consiste en aceptar que algunas emociones desagradables forman parte de la vida.

Muchas adicciones comienzan precisamente porque la persona busca una forma rápida de escapar del malestar.

En terapia se trabajan nuevas herramientas para afrontar esas emociones sin recurrir al consumo.

Cambiar hábitos y rutinas

La recuperación también implica construir una vida diferente.

Modificar horarios, recuperar aficiones, practicar ejercicio físico, establecer rutinas saludables o ampliar la red de apoyo ayuda a reducir muchas de las situaciones que favorecen el craving.

No se trata solo de dejar una sustancia.

Se trata de cambiar la relación que la persona mantiene con su día a día.

Reestructurar pensamientos

Es frecuente que aparezcan ideas como:

«Solo será una vez.»

«Ahora sí podré controlarlo.»

«Después de tanto tiempo, no pasará nada.»

En terapia se trabaja para identificar estos pensamientos y analizarlos desde una perspectiva más realista.

Muchas recaídas comienzan precisamente con este tipo de justificaciones.

¿Qué puede hacer la familia?

Cuando una persona expresa que tiene ganas de consumir, la familia suele sentir miedo.

En ocasiones intenta controlar todos sus movimientos o transmitir tranquilidad diciendo frases como «no pienses en eso».

Aunque la intención sea buena, estas respuestas no siempre ayudan.

Resulta más útil escuchar sin juzgar, favorecer que la persona utilice las herramientas aprendidas en terapia y recordar que pedir ayuda cuando aparece el craving es una señal de compromiso con la recuperación, no de debilidad.

También es importante evitar minimizar lo que siente.

El craving puede resultar muy intenso y necesita ser abordado con comprensión y acompañamiento.

Aprender a gestionar el craving también forma parte de la recuperación

Superar una adicción no significa que nunca más vuelvan a aparecer pensamientos relacionados con el consumo.

Significa aprender a responder de una forma diferente cuando aparecen.

Con el tiempo, la intensidad y la frecuencia del craving suelen disminuir, especialmente cuando la persona mantiene el tratamiento, consolida nuevos hábitos y desarrolla estrategias para afrontar las situaciones de riesgo.

En Instituto Galeno entendemos que la recuperación va mucho más allá de dejar de consumir. Por eso trabajamos con cada paciente para identificar los desencadenantes de su adicción, fortalecer las herramientas necesarias para manejar el craving y construir una vida en la que el consumo deje de ocupar el lugar central.

Porque el deseo de consumir puede aparecer.

Lo importante es que ya no sea quien tome las decisiones.

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